
UNA CELEBRACIÓN PARA LA VIDA
Representantes de diferentes sectores
religiosos se unieron en oración y alzaron su voz de paz desde Puente
Llaguno, para realizar una celebración ecuménica en honor a los caídos
del 11 de abril de 2002. Sin embargo, desde Fundalatin no se habla de
caídos sino de los presentes, porque fueron personas que entregaron su
vida en defensa de la democracia
Por: Belén Van Arcken (*)
Lo ecuménico hace referencia a un movimiento que tiene décadas de
historia y que tiene que ver con el reencuentro de distintas confesiones
cristianas que trabajan en pro de la justicia, la paz, la igualdad de
género y la lucha contra la guerra, el hambre. En ese movimiento
convergen confesiones católicas, evangélicas protestantes, ortodoxas y
otros grupos religiosos, pero que se mueven dentro de esa misma
perspectiva de espiritualidad. En Venezuela, la oración ecuménica es una
actividad que se convirtió en tradición a partir de los acontecimientos
del 11, 12 y13 de abril de 2002.
El Reverendo Valmore Amarís, ministro presbiteriano, nos explica que “la
misa se refiere a un acto ritual de la iglesia católica romana. Hablamos
de oración ecuménica, porque en actividades como las de este 11 de
abril, -donde la lucha de un pueblo por la justicia, porque sus derechos
sean respetados y porque la constitución sea respetada-, los movimientos
se identifican con el ecumenismo y se integran para trabajar juntos con
el propósito de llevar un evento espiritual como éste. Esa es la idea de
lo ecuménico”.
“Hoy nos reunimos también para celebrar la paz, yo creo que precisamente
por eso respaldamos este proceso, porque el Gobierno Nacional realmente,
a través de las misiones, del reconocimiento de las amas de casa como un
trabajo que tiene que ser entendido como cualquier otro trabajo, a
través de la reivindicación del hombre que está desamparado en la calle,
a través de las leyes y de la justicia para el pueblo. Estamos ante un
gobierno que toma en cuenta elementos que en el pasado no eran
considerados. Por eso nosotros creemos que estamos en un verdadero
proceso revolucionario y vale la pena que nosotros apoyemos este proceso
político y social”, acotó Amarís.
Y como de unidad se trata, la iglesia católica también tuvo su
representación en la celebración ecuménica. El sacerdote Jesús Silva se
presentó, no sólo como religioso, sino como un venezolano que cree en su
país, “un país que recobró la esperanza y eso se le debe a esta
revolución bonita. En el camino siempre se sabe cuando se hace algo que
vale la pena, siempre están los cazadores de miseria, siempre están los
carroñeros que buscan donde está el detalle para decir eso está mal,
pero aunque lo nieguen Venezuela es otra”.
El padre Silva considera que, desde 1998, es una novedad que Venezuela
representa a América y al mundo, porque el primer mandatario nacional
Hugo Chávez, supo despertar todos los intereses latinoamericanistas de
patria grande, “todo el mundo sabe eso, sólo aquí un grupo de tristes
venezolanos viven una tristeza infinita, la tristeza de haber perdido el
poder ¡no el servicio, el poder! Entonces, viene un hombre que toma el
poder, que lo vive como un servicio y a muchos eso les entristece, qué
se le va a hacer, así son las cosas”.
Los caídos aún viven
Ya es tradición que el Puente Llaguno sea escenario para la denominada
celebración ecuménica. Otro de los asistentes fue el Reverendo Ramón
Castillo, representante de la iglesia pentecostal y presidente de la
Fundación Martín Luther King de Venezuela, quien aseguró que esta
celebración incluye oración por los caídos de abril.
“No porque consideremos que estén muertos, sino porque consideramos que
ellos viven en el pueblo venezolano. Éste es un homenaje a quienes
perdieron sus vidas, a quienes se puede decir que son mártires de la
revolución venezolana, y lo más justo es que los sectores cristianos de
todas las tendencias, como católicos, protestantes, evangélicos y de
todas las corrientes cristianas, reconozcamos y honremos esas vidas.
Nuestro propósito aquí es rendirle nuestro homenaje y recordar que ellos
están vivos y que murieron fue para darnos vida y para que siguiéramos
el ejemplo de cristianos y venezolanos comprometidos que ellos nos
dieron”.
El acto también fue propicio para recordar a otros mártires gloriosos
que tiene el pueblo latinoamericano y el pueblo de los Estados Unidos.
El 24 de marzo pasado se cumplieron 28 años del asesinato de Monseñor
Oscar Arnulfo Romero, pastor salvadoreño comprometido con los pobres de
su país y cuyo mensaje trascendió mundialmente por su compromiso con los
más humildes.
“De cierta manera, Éste es un acto para rendirle honor a ese mártir de
la fe cristiana Monseñor Oscar Arnulfo Romero”. El 4 de abril,
recientemente, se cumplieron 40 años de la muerte de Martín Luther King,
un pastor cristiano, “que se dedicó a rescatar a su pueblo afroamericano,
afroestadounidense, a levantarle el autoestima y a decirles que ellos
eran factor de liberación. Por esa causa el también fue asesinado,
cuando sólo tenia 39 años, hace 40 años. Toda esta celebración es para
la vida, no para la muerte y ese es el propósito de estar aquí,
naturalmente compartir con los familiares de los caídos, compartir con
el pueblo venezolano que está presente aquí y enviar toda clase de
bendiciones al pueblo de Venezuela, que es protagonista del proceso
revolucionario”.
La paz es el objetivo
Desde la Fundación Latinoamericana de los Derechos Humanos y el
Desarrollo Social (Fundalatin) cada mes de abril se recuerda a los
caídos de 2002, personas que para ellos no son “los caídos sino los
presentes”, porque fueron luchadores que entregaron su vida en defensa
de la democracia, en defensa del proceso que está viviendo Venezuela. Es
por ello que desde dicha institución se considera que “hay gente que
camina desde otra dimensión con nosotros y que nos estimula a seguir
luchando por este proceso y por esta opción de proyecto de país que
tenemos todos los venezolanos”.
Para la Hermana Eugenia Russián, vicepresidenta de Fundalatin y
religiosa de la comunidad de Carapita, las diferentes religiones se unen
porque el proyecto de Jesús llama a unir a la iglesia dentro del
ecumenismo.
“Y el ecumenismo es precisamente eso, unirnos. No en función de dogmas
ni de doctrinas, sino unirnos para que desde allí se vea el signo de que
Venezuela está caminando en función de la unidad, la fraternidad y el
encuentro entre hermanos y que no nos para nadie, porque el camino es
éste, no hay otro. La globalización, el neoliberalismo y el capitalismo
lo que ha llevado a todos los pueblos pobres de América Latina, es cada
día a estar más hundidos, el proceso que vive Venezuela, este socialismo
que es bolivariano venezolano, estamos intentando apoyarlo desde la
parte mística, en la parte de oración comprometidos con los más pobres,
comprometidos con las comunidades, esa es la misión que tenemos”.
“Ésta unión también es un signo de paz, son estos encuentros en Caracas
-que fue tomada como capital de la paz- los signos importantísimos de
paz. Al igual que con el canje humanitario, Venezuela es uno de los
países que se abrió y dio el paso para poder vivir el canje ¿qué más
visión de paz que esa? nos preocupamos no sólo por los hermanos
venezolanos sino por todos nuestros hermanos latinoamericanos que de una
u otra manera sufren, ese era el sueño de Bolívar, mantenernos unidos
como familia”, señaló Eugenia Russián.
En cuanto a la liberación de la colombiana Ingrid Betancourt, Russián
aseguró que existe mucho poder de por medio y “el imperio no quiere que
se de su liberación y mientras el imperio no quiera, que es el que manda
en Colombia, se van a ver todos estos bloqueos, pero yo creo que con la
unidad de todas estas marchas, que han ido en función de que Ingrid
vuelva con su familia, yo creo que se van abriendo los pasos”.
(*) bvan@minci.gob.ve