LA RAZÓN

DE SER

DE ECUVIVES

 

               ¿Por qué el nombre                   ENCUENTRO ECUMÉNICO “JUAN VIVES”?

“Encuentro” indica que la Asociación aspira aglutinar muchas voluntades en una gran familia. Nos sentimos mujeres y hombres hermanados en los sueños y las acciones por un país mejor, y, de modo particular, en cuanto a los valores, al compromiso social y a la espiritualidad de sus ciudadanos. Encuentro Ecuménico “Juan Vives” deberá ser siempre una comunidad hacia su interior y para con el pueblo a quien buscamos servir.

“Ecuménico” quiere decir que la Asociación será un espacio abierto para el encuentro de todas las personas, no importa su credo, que luchan por la justicia y trabajan por un mundo en el que haya reconocimiento de todos y todas sin exclusión, en el que impere la tolerancia, la solidaridad, el respeto y la fraternidad. De igual modo, para nosotra(o)s el término ecuménico incluye el sentido de la necesidad de integración de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños en su causa liberadora.

Finalmente, “Juan Vives” significa que en Encuentro Ecuménico nos identificamos con el pensamiento y la práctica de vida de este hombre, quien fuera un sacerdote del pueblo, auténtico luchador por la causa de la justicia social, los derechos humanos y la integración de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Pionero inequívoco de la práctica ecuménica en nuestro país.


¿Qué justifica la existencia de ECUVIVES?

La noción de democracia participativa y protagónica, preconizada en nuestra Constitución, sin duda que ha estremecido positivamente las bases sociales. Son muchos los sectores del país, y en especial los sectores populares, que viven entusiasmados por llevar adelante sus proyectos de desarrollo social y económico. En Encuentro Ecuménico compartimos las esperanzas de progreso, desde una nueva visión del país, donde el trabajo genere riquezas para el beneficio equitativo de toda la población. Pero, en Encuentro Ecuménico estamos seguros que una verdadera revolución social, política y económica, debe construirse sobre una nueva ética nacional. Vemos esa nueva moral pública afianzada en valores que apuntan al bienestar, con sentido de integralidad, de todas y cada una de las personas que habitan en nuestro país; una sociedad con tolerancia y respeto por el que piensa distinto, con auténtica paz que nace de la justicia, con un verdadero desprendimiento en aras del beneficio común. Porque la medida del verdadero desarrollo no lo constituyen las reglas del mercado, sino la felicidad material y espiritual de todas las ciudadanas y los ciudadanos de Venezuela. Es hacia ese logro que dirigiremos nuestro empeño: coadyuvar a la aparición del nuevo ser humano que está surgiendo de la mano de la dinámica social que vivimos, en estos tiempos de esperanza. Las mujeres y hombres que la conformamos buscaremos aportar nuestro “grano de arena” para que en Venezuela exista paz con justicia, una verdadera interpretación y aplicación de los derechos humanos y una fraternal convivencia ciudadana. También uniremos esfuerzos con otro(a)s para promover el desarrollo de una conciencia democrática con capacidad para lograr los cambios estructurales que el país requiere, teniendo como meta la justicia social, política, económica, cultural y religiosa para todos y todas. En Encuentro Ecuménico asumimos el compromiso que tienen todas las personas de buena voluntad por el fortalecimiento de la conciencia espiritual del pueblo venezolano, para que en él se cimienten los postulados éticos, morales y humanísticos que permitan una práctica de democracia, además de participativa y protagónica, con sensibilidad y sentido de solidaridad, especialmente por los pobres y relegados de siempre. Este es el carisma de Encuentro Ecuménico “Juan Vives”.