ESPIRITUALIDAD Y LIBERACIÓN

 

Los artículos aquí consignados responden a los criterios de cada autor(a) y no necesariamente están en total correspondencia con los principios u opiniones de Ecuvives como asociación

 


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  1. La dimensión olvidada: la vida interior / Leonardo Boff

  2. Sobre personas y cerdos / Ricardo Gondim

  3. Hablar de Dios / Mª Carmen Martín Gavillero

  4. Sobre la lectura popular de la Biblia / Carlos Mesters y Francisco Orofino

  5. ¿Qué esta pasando en la Iglesia? / Benjamín Forcano

  6. Pastores, teólogos, profetas: la acción del Espíritu / Leopoldo Cervantes-Ortíz

  7. Religión y política / José María Castillo

  8. Si Lutero levantara la cabeza / Máximo García Ruiz

  9. Contemplativos en la liberación / José María Vigíl y Pedro Casaldáliga

10. La lucha de los monjes del Tibet por la libertad / Juan José Tamayo

 


 

1. LA DIMENSIÓN OLVIDADA: LA VIDA INTERIOR

 

Leonardo Boff

 

(Para Kaos en la Red)

 

La vida interior representa, actualmente, una de las dimensiones más olvidadas de la humanidad. Urge rescatarla, pues en ella se encuentra la serenidad, y el sentimiento sagrado de la dignidad.

 

La vida interior representa, actualmente, una de las dimensiones más olvidadas de la humanidad. Urge rescatarla, pues en ella se encuentra la serenidad, y el sentimiento sagrado de la dignidad.

 

En primer lugar, es importante aclarar la palabra interior. Es el reverso de exterior. La vida posee una dimensión exterior. Es nuestra corporalidad. La cultura moderna ha inflacionado la exterioridad a través de todos los medios de comunicación. El mundo de las personas ha sido totalmente divulgado.

 

Pero existe también lo interior. Generalmente lo interior es aquello que no se ve directamente. Podemos conocer y hasta fascinarnos por el exterior de una persona, por su belleza e inteligencia. Pero para conocerla necesitamos considerar su interior, su corazón, su modo de ser y su visión del mundo. Sólo entonces podemos hacer juicios más adecuados y justos sobre ella.

 

Interior tiene además el significado de calidad de vida. Así decimos que la vida «en el interior» (del país) es más tranquila, más integrada en la comunidad y en la naturaleza, en el fondo, con más posibilidad de hacernos felices. Es que la vida «en el interior» no está sujeta a la lógica de la ciudad, con el ir y venir de las personas, la parafernalia técnica y burocrática, y las amenazas de violencia.

 

Por último, interior significa la profundidad humana. Este interior, lo profundo, emerge cuando el ser humano se detiene, calla, comienza a mirar dentro de sí y a pensar seriamente. Cuando se plantea cuestiones decisivas como: ¿qué sentido tiene mi vida, todo ese universo de cosas, de aparatos, de trabajos, de sufrimientos, de luchas y de placeres? ¿Hay vida más allá de la vida, ya que tantos amigos murieron, a veces de forma absurda, en accidentes de automóvil o por una bala perdida? ¿Por qué estoy en este planeta pequeño, tan hermoso, pero tan maltratado?

 

¿Quién ofrece respuestas? Por lo general son las religiones y las filosofías, pues siempre se ocupan de estas cuestiones. Pero es ilusorio pensar que con asistir a los cultos o con adherirse a alguna visión del mundo se garantiza una vida interior. Todo eso importa, pero sólo en la medida en que produce una experiencia de sentido, una conmoción nueva y un cambio vital.

 

La vida interior no es monopolio de las religiones. Éstas vienen después. La vida interior es una dimensión de lo humano. Por eso es universal. Está en todos los tiempos y en todas las culturas.

 

Las religiones cumplen su misión cuando suscitan y alimentan la vida interior de sus seguidores, cuando les ayudan a hacer el viaje a su interior, rumbo al corazón, donde habita el Misterio. Vida interior supone escuchar las voces y los movimientos que vienen de dentro. Hay un yo profundo, cargado de anhelos, búsquedas y utopías. Sentimos una exigencia ética que nos invita al bien, no sólo personalmente, para uno mismo, sino también para los otros.

 

Hay una Presencia que se impone, mayor que nuestra conciencia. Presencia que habla de aquello que realmente cuenta en nuestra vida, de aquello que es decisivo y que no puede ser delegado en nadie. Dios es otro nombre para esta experiencia que satisface nuestra búsqueda insaciable.

 

Cultivar ese espacio es tener vida interior. El efecto más inmediato de esta vida interior es una energía que permite encarar los problemas cotidianos sin excesiva agitación. Quien posee vida interior irradia una atmósfera benéfica y transmite paz a quienes le rodean.

 

Alimentar la vida interior, como repite siempre Arthur da Távola en su programa de televisión «Quién tiene miedo de la música clásica», es no tener soledad nunca más. La soledad es uno de los mayores enemigos del ser humano, porque lo desenraíza de la conexión universal. La vida interior lo religa al Todo del cual es parte.

 

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2. SOBRE PERSONAS Y CERDOS

 

Ricardo Gondim

 

Había una vez una pequeña ciudad llamada Gadara, que era muy, muy pequeña. Gadara quedaba en la frontera entre dos países. Sólo había que cruzar la calle y del otro lado ya se hablaba una lengua extraña y se comía otro tipo de alimentos. La circulación de personas en esa frontera facilitaba no solo el intercambio comercial, las relaciones entre los habitantes se desarrollaban cordialmente; los niños de los dos países crecían bilingües, pero además transculturales.

 

Un bello día, Jesús de Nazaret decidió visitar esa aldea olvidada. Subió a un barco y viajó el día entero para cruzar el lago que lo separaba del lugar donde vivía. Después de arribar a Gadara, un lunático, poseso por una legión de espíritus malignos, vino a su encuentro.

 

El estado de este ciudadano anónimo era lamentable. Inmundo, vivía en tenebrosos cementerios. Nunca se supo acerca de sus familiares, sus traumas y heridas de la adolescencia o de sus perversiones morales. ¿Cómo llegó a corromperse tanto? Nadie sabía, y todos se conformaban con su decadencia.

 

Se divulgaron versiones de su fuerza descomunal. Algunas veces, estando encadenado, se soltaba y resurgía para aterrorizar a los niños que, seguramente, volvían a contar y agrandar la historia del “monstruo de los sepulcros”. Durante la noche se escuchaban sus gritos.

 

El gadareno quería ser libre; buscaba recuperar su vida, pero no lograba encontrarla. En la desesperación por arrancar de dentro del alma tanta degradación, desarrolló manías autodestructivas. Por la mañana, era común verlo mutilado por los cortes hechos con piedras.

 

Jesús dialogó con los demonios que lo poseían. En esa corta conversación, y para dejar al loco en paz, la legión de demonios tuvo de Cristo el permiso para poseer una manada de cerdos que pacían a la redonda. Cuando los demonios entraron en los cerdos, ellos se desesperaron y se precipitaron en un abismo.

 

Se cuenta que los que cuidaban a los cerdos huyeron. Al contar estos hechos en la ciudad, el pueblo fue a ver lo que había sucedido. La sorpresa fue absoluta. Todos fueron testigos, el hombre que había sido cautivo por una legión de demonios ahora estaba sentado, vestido y en perfecto juicio.

 

La noticia corrió, y cuando los curiosos relataron lo que había sucedido al gadareno y a los cerdos, el pueblo de la ciudad se reunió para expulsar a Jesús de allí. No hubo caso, el Nazareno se vio obligado a retirarse del territorio.

 

¡Que extraño! Mientras un ser humano era destruido por fuerzas satánicas, nadie tomó ninguna previsión para rescatarlo. El Club de Leones no movilizó a los empresarios ricos para ayudar; sacerdotes, pastores y rabinos serenaron a sus congregaciones con buenas explicaciones teológicas; los políticos prometieron acciones concretas para el próximo año fiscal; ninguna ONG se formó para disminuir su sufrimiento. El pobre mendigo seguía preso, esclavizado a fuerzas mayores que él.

 

En el momento en que se constató el perjuicio financiero, se hizo necesaria la expulsión de Jesús. Él amenazaba el equilibrio económico de la región: “our life style cannot be theatened”, repetían.

 

Sin embargo, antes de partir, Jesús dejó una lección de moral a aquella comunidad judía (que desde su formación tenía prohibido el tocar, criar o comercializar cerdos): “¡que vergüenza, ustedes aprendieron a amar un cerdo más de lo que aman a una persona!”.

 

Gadara es la metáfora del mundo. Las naciones siguen amando a los cerdos más de lo que aman a mujeres y hombres.

 

Lógico, un caballo de raza vale más que un niño liberiano. Un anciano palestino no tiene la misma importancia que un caniche de Texas. No hay dudas: las vacas lecheras inglesas son protegidas con más denuedo que las niñas usadas para el tráfico internacional de la pedofilia.

 

Mientras los religiosos vociferas sus sermones más entusiastas, mientras los políticos alternan debates sobre el futuro de la humanidad, mientras los banqueros multiplican sus lucros, muchos pobres necesitan ser restituidos a la vida y recuperar su dignidad para poder abrazar a sus familiares.

 

La historia continúa y Jesús de Nazaret sigue siendo un estorbo. Mientras él considera que un alma vale más que el mundo entero, las naciones mantienen esa extraña predilección por los cerdos.

 

Soli Deo Gloria.

 

Traducido por Gabriel Ñanco

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3. HABLAR DE DIOS

 

Mª Carmen Martín Gavillero

 

¿Cuál es el modo más adecuado de hablar de Dios? Se trata de una cuestión de importancia decisiva, pues hablar sobre el misterio que rodea las vidas humanas y el universo mismo constituye la actividad crucial de una comunidad de fe. En realidad «hablar bien» de Dios resulta casi imposible, pues su trascendencia supera las capacidades de la comprensión humana. Tal vez, por eso, desde hace algún tiempo un número cada vez mayor de personas están poniendo de relieve la exclusión generalizada que sufre el lenguaje de las mujeres a la hora de hablar de Dios y la consecuente subordinación de las mismas a un mundo diseñado principalmente por varones. En la Iglesia esta exclusión del lenguaje de las mujeres se ha extendido por todas partes: en credos eclesiales, doctrinas, oraciones, sistemas teológicos, liturgia, modelos de espiritualidad. Y la exclusión ha sido sensacionalmente efectiva en el lenguaje sobre Dios.

 

Aunque se dice que Dios es espíritu y que, por tanto, está por encima de cualquier identificación sexual, masculina o femenina, lo cierto es que el lenguaje cotidiano de la predicación, el culto, la catequesis y la instrucción transmite un mensaje distinto: Dios es masculino, o se parece más a un hombre que a una mujer, o al menos es más adecuado que nos dirijamos a él como hombre que como mujer. Si lo examinamos de cerca, resulta evidente que este exclusivo lenguaje sobre Dios sirve para consolidar un mundo que excluye o subordina a las mujeres y directa o indirectamente daña su dignidad. Y ello deriva en un malestar generalizado y en un sentimiento cada vez mayor de ser consideradas cristianas de segunda.

 

A pesar de todo, un nuevo lenguaje sobre Dios va naciendo conforme las mujeres se reúnen creativamente en la solidaridad y la plegaria, y cuando colegas universitarias van descubriendo modos alternativos de hablar del misterio divino, modos que durante mucho tiempo han permanecido ocultos en la Escritura y la tradición. Son discursos incluyentes, de transformación liberadora, orientados a un nuevo modo de vivir juntas y juntos unos con otros y con la tierra. Estas mujeres, respetuosas con su propia dignidad humana, y con la dignidad de los demás, se sienten comprometidas en un creativo «dar nombre aproximado a Dios», desde el ámbito de su propia experiencia. No se trata sólo de un empeño intelectual, sino de un movimiento que hunde profundamente sus raíces en el espíritu humano. Las mujeres, consideradas desde antaño inferiores como seres humanos, reclaman su carácter de sujetos activos de la historia y tratan de ir dando nombre a Dios a partir de esta toma de conciencia, con repercusiones prácticas y críticas.

 

A su vez, no deja de sorprender la intensidad del debate con la que se aborda el problema y esto pone de manifiesto que lo que está en juego es algo más que el hablar de Dios con palabras que denotan lo femenino, tales como madre. El lenguaje sobre Dios en imágenes femeninas no sólo supone un reto a la forma de pensar y de hacer teología, más bien, dicho lenguaje cuestiona las estructuras patriarcales eclesiales dominantes. Lo que está en el candelero es la verdad misma sobre Dios, inseparable de la verdad y situación de los seres humanos, y la identidad y misión de la propia comunidad de fe, es decir, de la Iglesia.

 

Por ello desde Sororidad animamos a la reflexión, al estudio, a la experiencia profunda. ¡No está todo perdido! ¡Aún cabe la esperanza! Porque a partir de estos intentos de pensar, de vivir, de experimentar y de hablar sobre Dios se están expandiendo las semillas y una nueva criatura está naciendo, no todas ni todos la pueden percibir pero ya llega, ¿la oyen?

 

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4. SOBRE LA LECTURA POPULAR DE LA BIBLIA

 

Carlos Mesters y Francisco Orofino

 

En este artículo abordamos la lectura popular de la Biblia que se hace en las Comunidades Eclesiales de Base en América Latina y el Caribe. Es bueno recordar que ellas son apenas una minoría. La gran mayoría de los cristianos y la mayor parte de las iglesias tienen otra manera de leer la Biblia. Muchos de ellos hacen una lectura más tradicional y más fundamentalista. Sin embargo, el impacto y la irradiación de la lectura hecha en las Comunidades Eclesiales de Base son grandes y significativos para la vida de las iglesias y para el camino del movimiento popular.

 

Este artículo es como una fotografía que fija la posición de una persona en un determinado momento de su vida. Una vez hecha, la fotografía no cambia más. Pero la persona fotografiada continúa cambiando y creciendo. Ella no para. Tal vez nunca más recuerde la fotografía. Puede suceder que, después de algunos años, ella ni se reconozca en la fotografía que aquí presentamos con mucho respeto y cariño.

 

1. Diez características de la Lectura Popular de la Biblia en América Latina y el Caribe

 

A manera de introducción presentamos aquí diez puntos que, de cierto modo, ofrecen una visión global de la lectura popular y son el resumen de todo lo que vamos a decir.

 

1) La Biblia es reconocida y acogida por el pueblo como Palabra de Dios. Esta fe ya existía antes de la llegada de la lectura popular de la Biblia. Es en esta raíz o tronco firme de la fe popular, que insertamos todo nuestro trabajo en torno a la Biblia. Es lo que caracteriza la lectura que hacemos de la Biblia en América Latina y el Caribe. Sin esta fe, todo el proceso y todo el método tendrían que ser diferentes. “No eres tú quien sostiene la raíz, sino la raíz quien te sostiene” (Rm 11,18).

 

2) Al leer la Biblia, el pueblo de las Comunidades trae consigo su propia historia y tiene en sus ojos los problemas que vienen de la dura realidad de su vida. La Biblia aparece como un espejo, símbolo (Hb 9,9; 11,19), de aquello que él mismo vive hoy. Se establece, así, una relación profunda entre Biblia y vida que, muchas veces, puede dar la impresión aparente de un concordismo superficial. En realidad, es una lectura de fe muy semejante a la lectura que hacían las comunidades de los primeros cristianos (Hch 1,16-20; 2,29-35; 4,24-31) y los Santos Padres en los primeros siglos de las iglesias.

 

3) A partir de esta nueva relación entre Biblia y vida, los pobres descubren el mayor descubrimiento de todos: Si Dios estuvo en aquel tiempo con aquel pueblo en el pasado, entonces, Él estará también con nosotros en esta lucha por liberarnos. ¡Él escucha también nuestro clamor! (Ex 2,24; 3,7). Así va naciendo, imperceptiblemente, una nueva experiencia de Dios y de la vida, lo que se hace el criterio más determinante de la lectura popular y el que menos aparece en sus explicitaciones e interpretaciones. Pues el mirar no se divisa a sí mismo.

 

4) Antes de que el pueblo haya tenido ese contacto más cercano con la Palabra de Dios, para muchos, sobre todo en la Iglesia Católica, la Biblia estaba muy lejos. Era el libro de los “padres”, del clero. ¡Pero ahora ella ya está cerca! Lo que era misterioso e inaccesible, comenzó a ser parte de la vida cotidiana de los pobres. ¡Y junto a su Palabra, el propio Dios está cerca! “Ustedes que antes estaban lejos, han llegado a estar cerca” (Ef 2,13). Difícil para uno de nosotros evaluar la experiencia de novedad y de gratuidad que todo esto representa para los pobres.

 

5) Así, poco a poco, fue surgiendo una nueva manera de mirar la Biblia y su interpretación. Ya no se la ve como un libro extraño que pertenece al clero, sino como nuestro libro, “escrito para nosotros que hemos llegado a la plenitud de los tiempos” (1 Cor 10,11). Muchas veces, para algunos, ella llega a ser el primer instrumento para un análisis más crítico de la realidad que hoy vivimos. Por ejemplo, sobre una empresa explotadora del pueblo, la gente de la comunidad dijo: “¡Es el Goliat que tenemos que enfrentar!”

 

6) Está en camino un descubrimiento progresivo de que la Palabra de Dios no se encuentra sólo en la Biblia, sino también en la vida, y que el objetivo principal de la lectura de la Biblia no es interpretarla, sino interpretar la vida con la ayuda de la Biblia. Se descubre que Dios habla hoy a través de los hechos. Por ejemplo, cuando las comunidades reflexionan sobre los Hechos de los Apóstoles, se percibe un entusiasmo muy grande. No tanto por las cosas nuevas que descubren en los Hechos, sino mucho más porque este libro les confirma que lo que están viviendo hoy es un camino bíblico. La Biblia ayuda a descubrir que la Palabra de Dios, antes de ser leída en la Biblia, ya existía en la vida. “Así pues, el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía” (Gn 28,16).

 

7) La Biblia entra por una puerta en la vida del pueblo: no por la puerta de la imposición autoritaria, sino por la puerta de la experiencia personal y comunitaria. Ella se hace presente no como un libro que impone una doctrina de arriba hacia abajo, sino como una Buena Nueva que revela la presencia liberadora de Dios en la vida y la lucha del pueblo. La Biblia confirma el camino que el pueblo está haciendo y, así, lo anima en su esperanza. Los que participan de los grupos bíblicos se encargan de divulgar esta Buena Noticia y atraen a otras personas para participar. “Vengan a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho” (Jn 4,29). Por eso, nadie sabe cuántos grupos bíblicos existen. ¡Solamente Dios lo sabe!

 

8) Para que se produzca esta profunda relación entre Biblia y vida, es importante: a) Tener en los ojos las preguntas reales que vienen de la vida y de la realidad sufrida de hoy, y no preguntas artificiales que nada tiene que ver con la vida del pueblo. Aquí aparece la importancia de que el estudioso de la Biblia tenga una experiencia pastoral inserta en medio del pueblo. b) Descubrir que se pisa el mismo piso antes y hoy. Aquí aparece la importancia del uso de la ciencia y del sentido común, tanto en el análisis crítico de la realidad de hoy como en el estudio del texto y su contexto social. c) Tener una visión global de la Biblia que cubra a los propios lectores y lectoras y que esté relacionada con la situación concreta de sus propias vidas. El sentido y el alcance de la Biblia se manifiestan y se enriquecen a la luz de lo que se vive y se sufre en la vida, y viceversa.

 

9) La interpretación que el pueblo hace de la Biblia es una actividad envolvente que comprende la contribución intelectual del exegeta, pero también y sobre todo el proceso de participación de la comunidad: trabajo y estudio de grupo, lectura personal y comunitaria, teatro, celebraciones, oraciones, juegos, “en fin, todo lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio” (Fl 4,8). Aquí se revelará la riqueza de la creatividad popular y la ampliación de las intuiciones que se van generando.

 

10) Para una buena interpretación, es muy importante el ambiente de fe y de fraternidad, por medio de cantos, celebraciones, oraciones. Sin este contexto del Espíritu, no se llega a descubrir el sentido que el texto tiene para nosotros hoy. Pues el sentido de la Biblia no es apenas una idea o un mensaje que se capta con la razón y se objetiva a través de raciocinios: es asimismo un sentir, una consolación, un consuelo que es sentido con el corazón, “para que, por la perseverancia y por la consolación que nos proporcionan las Escrituras, tengamos esperanza” (Rm 15,4).

 

2. Un poco de historia

 

Todo esto que hoy está sucediendo en las Comunidades Eclesiales de Base tiene una larga historia. Muchos factores intervinieron para que se llegara a este tipo de lectura bíblica. Destacamos tres factores que no pueden ser ignorados para entender la actual coyuntura. Hay un cuarto factor que no puede ser evaluado ni verificado. A continuación, veremos tres etapas que marcaron y continúan marcando este proceso histórico de lectura popular de la Biblia.

 

2.1. Tres factores

 

2.1.1. Una nueva manera de ver la revelación de Dios en la Biblia

 

Los grandes cambios producidos en la humanidad durante los siglos XIX y XX llevaron a los cristianos de varias iglesias a mirar la realidad y  la Biblia con una mirada diferente. Por ejemplo, en Alemania, la experiencia de R. Bultmann lo condujo a un nuevo abordaje de la Biblia que influyó en la exégesis bíblica del siglo XX en prácticamente todas las iglesias.

 

En Bélgica, la crisis entre las dos grandes guerras y la convivencia con los obreros llevó al Padre Cardijn a crear el método ver-juzgar-actuar que influyó en sectores de la Acción Católica y trajo una nueva forma de considerar y experimentar la acción reveladora de Dios en la historia. Antes de querer saber lo que Dios habló en el pasado, se busca ver la situación del pueblo hoy, y sus problemas. Luego, con la ayuda de los textos bíblicos y de la tradición de las iglesias, se procura juzgar esta situación. Esto hace que, poco a poco, la palabra de Dios ya no venga sólo de la Biblia, sino también y principalmente de los propios hechos iluminados por la Biblia y la tradición. Y son ellos, los hechos, los que se vuelven así transmisores de la Palabra y del llamado de Dios y llevan a un modo nuevo de actuar. Este método ver-juzgar-actuar tuvo una influencia muy grande en los movimientos de renovación de la Iglesia Católica brasileña de los años cincuenta y sesenta, en particular en varios sectores de la Acción Católica: JOC, JEC, JUC y JAC. Fue produciendo un cambio en la manera de conocer la voluntad de Dios y en la apertura hacia una actitud más ecuménica y menos confesional.

 

En los Estados Unidos, el compromiso político de N. K. Gottwald en la lucha contra la guerra del Vietnam tuvo una influencia profunda en su forma de leer e interpretar el origen y la formación del pueblo de Dios. Sus escritos, sobre todo el libro The Tribes of Jahweh, tuvieron mucha influencia en los estudiosos de la Biblia en Brasil, especialmente en el modo de abordar e interpretar el Éxodo.

 

En América Latina y el Caribe, en los años sesenta y setenta, el compromiso político de numerosos cristianos repercutió y continúa repercutiendo profundamente en la manera de leer e interpretar la Biblia. La inhumanidad de las dictaduras militares, algunas de ellas con el apoyo velado de autoridades eclesiásticas o en nombre de la así llamada tradición cristiana, provocó y despertó en las personas más conscientes una nueva lectura de la Biblia en defensa de la vida. Una lectura más liberadora y más ecuménica, impidiendo que la Palabra de Dios fuese manipulada para legitimar la opresión y la explotación del pueblo.

 

2.1.2 La renovación de las iglesias lleva a un interés renovado por la Biblia

 

A partir del terremoto de las dos guerras mundiales, 1914 a 1918 y 1939 a 1945, la mayoría de las iglesias entraron en un proceso de conversión y de cambio. Las nuevas circunstancias en las que se encontraba la humanidad dejaron claro que era necesaria una relectura de las cosas de la fe de cara a la nueva experiencia de Dios y de la vida que estaba surgiendo. Este cambio o conversión fue sucediendo de forma diferente en varias iglesias y en varios países.

 

En la Iglesia Católica de Brasil, por ejemplo, el documento Dei Verbum del Concilio Vaticano II y su relectura para América Latina y el Caribe a través de las Asambleas Episcopales de Medellín y Puebla, consagraron esa nueva forma de ver la acción reveladora de Dios de la que hablamos anteriormente. A saber, Dios continúa hablando hoy, dirigiéndonos su Palabra por medio de hechos y personas, y nosotros logramos descubrir ese hablar divino con la ayuda de la Palabra de Dios en la Biblia.

 

A partir del Concilio Vaticano II fue creciendo el interés del pueblo católico por la Biblia y, a través de varios canales, cada vez más, la Biblia fue llegando a las manos del pueblo. Entre muchos otros, conviene destacar los siguientes canales: 1) La renovación litúrgica. La liturgia renovada, mediante el uso de la Biblia en lengua vernácula, trajo una mayor aproximación de ésta al pueblo. 2) El trabajo pionero del biblista fray João José Pedreira de Castro, ofm. En los años cincuenta, él captó las Señales de los Tiempos y sintió la necesidad de provocar una mayor aproximación de la Biblia al pueblo. Para ello tradujo la Biblia de Maredsous al portugués, hoy con más de 150 ediciones sucesivas, conocida como la Biblia del Ave María. 3) El trabajo de la Liga de Estudios Bíblicos (LEB). Sus miembros hicieron una traducción de la Biblia directamente de los textos originales, actualmente publicada por la Editora Loyola. Los miembros de la LEB tienen, además, el mérito de haber incentivado la realización de semanas bíblicas en todas partes. 4) La entrada de las iglesias evangélicas de misión en Brasil en la primera mitad del siglo XX, venidas sobre todo de los Estados Unidos, divulgó e intensificó la lectura de la Biblia. Su acción evangelizadora contribuyó para que, en la Iglesia Católica, mucha gente tomara conciencia de la importancia de la Palabra de Dios. Al inicio, fue un despertar reaccionario de defensa contra lo que algunos llamaban “la amenaza protestante”. Poco a poco, sin embargo, terminó siendo vista como una de las mayores gracias de Dios.

 

2.1.3. La situación del pueblo, el golpe militar y el surgimiento de los círculos bíblicos

 

La situación del pueblo era (y continúa siendo) de abandono, de opresión y explotación. Por eso, hubo todo un trabajo político de concientización para el cambio. Miembros de varios sectores de la Acción Católica participaron activamente en este trabajo de concientización. Llegaron a formar un grupo, Acción Popular, que tuvo una actuación política muy significativa. No obstante, el golpe militar de 1964 mostró, de modo indirecto, que el trabajo de concientización política del pueblo no había sido aquello que la vanguardia de la oposición política imaginaba y esperaba. No hubo la reacción esperada de levantamiento popular contra los militares. Por el contrario. Se percibió la necesidad de un trabajo mucho más capilar y paciente junto al pueblo, respetando mucho más su religión, su cultura y su experiencia.

 

Así, desde los años sesenta, comenzó un trabajo renovado de base en medio de los pobres y surgieron las Comunidades Eclesiales de Base. En aquella situación de persecución y control ideológico, las iglesias emergieron como un posible espacio de articulación de la oposición, donde aún se podía trabajar con cierta libertad. Por eso mismo, ellas sufrieron y fueron víctimas de la represión política. Baste recordar los nombres de Don Helder Câmara, Don Pedro Casaldáliga, el padre Enrique Santos Dias, Margarida Alves y tantos otros líderes, religiosas y laicos, perseguidos, presos, torturados y asesinados.

 

A partir de esta necesidad de un trabajo pastoral más respetuoso y delicado, fueron apareciendo en todas partes los llamados Círculos Bíblicos. El método usado en ellos de manera natural tenía en cuenta, de un lado, la experiencia adquirida en los grupos de Acción Católica con su método ver-juzgar-actuar y las enseñanzas de Paulo Freire sobre la pedagogía del oprimido y, de otro lado, la tradición de los propios evangelios. O sea, la forma de leer la Biblia en las Comunidades Eclesiales de Base imitaba de cerca el método sugerido por el Evangelio de Lucas en la descripción del camino de los discípulos de Emaús, donde el propio Jesús aparece interpretando la Escritura para sus amigos (Lc 24,13-35). El proceso de interpretación seguido por Jesús, tiene los mismos tres pasos que caracterizan también el método adoptado por los pobres en los Círculos Bíblicos de las Comunidades Eclesiales de Base.

 

Primer paso: partir de la realidad (Lc 24,13-24):

 

Jesús encontró a los dos amigos en una situación de miedo y dispersión, de escepticismo y desesperación. Ellos estaban huyendo. Las fuerzas de la muerte, la cruz, habían matado en ellos la esperanza. Jesús se aproxima y camina con ellos, escucha la conversación y pregunta: “¿De qué están hablando?”. La ideología dominante les impedía ver y tener conciencia crítica. “Nosotros esperábamos que él nos iba a liberar, pero…” (Lc 24,21).

 

El primer paso es éste: acercarse a las personas, escuchar la realidad, los problemas, ser capaz de hacer preguntas que ayuden a mirar la realidad con un mirar más crítico.

 

Segundo paso: usar el texto de la Biblia (Lc 24,25-27):

 

Jesús usa la Biblia no para dar una clase bíblica, sino para iluminar el problema que hacía sufrir a sus dos amigos y, así, esclarecer la situación que ellos estaban viviendo. Con la ayuda de la Biblia, él los sitúa dentro del proyecto de Dios y muestra que la historia no está fuera de las manos de Dios.

 

El segundo paso es éste: con la ayuda de la Biblia, iluminar la situación y transformar la cruz, señal de muerte, en señal de vida y de esperanza. De este modo, aquello que impedía ver, se hace ahora luz y fuerza en el camino.

 

Tercer paso: celebrar y compartir en la comunidad (Lc 24,28-32):

 

La Biblia, por sí sola, no abre los ojos. ¡Pero hace arder el corazón! (Lc 24,32). Lo que abre los ojos y hace que los dos amigos perciban la presencia de Jesús, es el partir el pan, el gesto comunitario del compartir, la celebración. En el momento en que es reconocido, Jesús desaparece. Pues ellos mismos experimentaron la resurrección, renacieron y ahora caminan por sí mismos.

 

El tercer paso es éste: saber crear un ambiente orante de fe y de fraternidad donde pueda actuar el Espíritu que nos hace entender el sentido de las cosas que Jesús habló. Es, sobre todo en este punto de la celebración, que la práctica de las comunidades ayudó a reencontrar el antiguo pozo de la Tradición para beber de su agua.

 

El resultado: resucitar y volver a Jerusalén (Lc 24,33-35):

 

Todo cambió en los dos discípulos. Ellos mismos resucitaron, tomaron coraje y volvieron a Jerusalén, donde continúan activas las fuerzas de la muerte que mataron a Jesús, pero donde ahora se manifiestan las fuerzas de la vida en el compartir la experiencia de la resurrección. Coraje, en vez de miedo. Retorno, en vez de fuga. Fe, en vez de escepticismo. Esperanza, en vez de desesperación. Conciencia crítica, en vez de fatalismo frente al poder. Libertad, en vez de opresión. En una palabra: ¡vida, en vez de muerte! ¡En vez de la mala noticia de la muerte de Jesús, la Buena Noticia de su Resurrección!

 

El resultado de la lectura de la Biblia debe ser éste: experimentar la presencia viva de Jesús y de su Espíritu presente en medio de nosotros. Es Él quien abre los ojos sobre la Biblia y sobre la Realidad y lleva a compartir la experiencia de la Resurrección, como continúa sucediendo hoy en los encuentros comunitarios.

 

2.1.4 La acción del Espíritu Santo

 

Estos son los tres factores que ayudan a entender la actual coyuntura. Como decimos, hay un cuarto factor, el más importante de todos, que no puede ser evaluado ni verificado, pero que actúa a través de los otros tres factores. Es la acción del Espíritu Santo que invisiblemente actúa en nuestra experiencia y la conduce. “¡El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias!” (Ap 2,7.11.17.29; 3,6.13.22).

 

Así, a partir de los años sesenta y setenta, el pueblo comenzó a leer la Biblia. Los Círculos Bíblicos tuvieron una expansión muy rápida. En pocos años se divulgaron en todo Brasil, señal de que estaban respondiendo a una exigencia real. Nadie sabe cuántos Círculos Bíblicos hay actualmente. Únicamente el Espíritu Santo. Ellos fueron y continúan siendo la raíz de un nuevo modo de ser iglesia.

 

2.2. Tres etapas, tres aspectos

 

En el transcurrir de todos estos años fueron apareciendo tres aspectos de la interpretación popular, aspectos simultáneos, mezclados entre sí. A lo largo de los años, cada uno de ellos fue teniendo su momento privilegiado. Son como tres etapas. Se trata de tres aspectos de la misma actitud interpretativa del pueblo frente a la Biblia. Ellos indican los tres objetivos distintos que están presentes y mezclados, a veces en conflicto, en el uso popular de la Biblia.

 

2.2.1. Conocer la Biblia – Instruir

 

El proceso de conocer mejor la Biblia comenzó ya en el siglo XIX con el trabajo renovador de exegetas europeos, tanto evangélicos como católicos. Los nuevos descubrimientos trajeron nuevos conocimientos, abrieron una nueva ventana sobre el texto bíblico y sobre el contexto de su origen.

 

El deseo de conocer la Biblia estimuló a mucha gente a una lectura frecuente. En la Iglesia Católica, la renovación de la exégesis, las encíclicas de León XIII, Benedicto XV y Pio XII, las nuevas traducciones de la Biblia y el trabajo de divulgación de los exegetas llevaron a la Biblia a una mayor cercanía al pueblo. Además, en Brasil, como ya mencionamos, lo que ayudó a provocar en los católicos un interés mayor por la Biblia fue el vigor misionero de las iglesias evangélicas de misión.

 

Fueron surgiendo, en todo lugar, semanas bíblicas, cursos bíblicos, escuelas y escuelitas bíblicas, competencias y maratones bíblicos, y muchos otros movimientos e iniciativas para divulgar la Biblia y estimular su lectura como, por ejemplo, los así llamados Mes de la Biblia, que fue celebrado durante más de 25 años y continúa hoy en muchos lugares, o el Movimiento de la Buena Nueva. Este nació, inicialmente, como un movimiento más apologético de defensa del catolicismo contra la creciente influencia de las iglesias evangélicas. Hoy, es uno de los movimientos de evangelización liberadora más difundidos que anima más de quince mil grupos en varios estados brasileños. Es difícil recordar y enumerar todas las iniciativas que la creatividad popular inventó para divulgar la lectura y el conocimiento de la Biblia.

 

2.2.2. Crear Comunidad – Celebrar

 

En la medida en que la Palabra empezaba a ser conocida, ella producía sus frutos. El primer fruto fue aglutinar personas y crear comunidad. Semanas bíblicas populares, difusión de la Biblia en lengua vernácula, cursos, encuentros, talleres, innumerables grupos y círculos bíblicos, desde la Biblia, movimiento de la Buena Nueva: todo esto produjo un fervor comunitario muy grande en torno a la Palabra de Dios. El movimiento de renovación litúrgica hizo que se multiplicaran e intensificaran las celebraciones de la Palabra.

 

Fueron surgiendo y creciendo las Comunidades Eclesiales de Base que a su vez, suscitaban, en todas partes, los círculos bíblicos, grupos de reflexión, grupos de oración. Ya, a comienzos de los años setenta, tenemos la iniciativa de los Encuentros Intereclesiales de las Comunidades de Base, que fueron sucediendo periódicamente y en el año 2000 celebraron el décimo Intereclesial en Porto Seguro, Bahía, con ocasión de la conmemoración de los 500 años de llegada de los europeos al continente americano. La dimensión comunitaria llevó a renovar varias parroquias y a organizarlas como comunidad de comunidades.

 

Aquí conviene mencionar el fenómeno intrigante de la evasión en masa de los fieles de las iglesias tradicionales a las iglesias pentecostales, que tiene que ver con el cambio socio-económico en los últimos cincuenta años. A mitad del siglo XX, alrededor del 75% de la población brasileña vivía en el campo. La industrialización y el éxodo rural produjeron un cambio radical. Según el censo de 2001, el 82% de la población vive en la ciudad y apenas el 18% en el campo. Ahora, lo que antes parecía imposible, hoy es un hecho normal: antes, la autoridad moral mayor que en el Brasil orientaba las conciencias era la Iglesia Católica. En las pequeñas ciudades del interior, el párroco ejercía un poder sagrado muy fuerte. Difícilmente el pueblo tenía el coraje de enfrentar o romper con ese sistema secular. Hoy, en nombre de una experiencia comunitaria en los grupos pentecostales de las periferias de las grandes ciudades, millones de brasileños rompen con aquello que antes era la mayor autoridad moral. Por más contradictorio y ambivalente que pueda parecer este hecho, no deja de tener un aspecto positivo: en nombre de la Palabra de Dios y de un encuentro con Jesús, el pueblo tiene el coraje de romper y transitar nuevos caminos que tal vez no sean nuevos, pero que son diferentes y poseen una dimensión comunitaria muy profunda.

 

2.2.3. Servir al pueblo – Transformar

 

Especialmente a partir de 1968, se fue dando un paso más. El conocimiento de la Biblia y la preocupación comunitaria encontraron su objetivo que es el servicio al pueblo. No teniendo dinero ni tiempo para leer libros acerca de la Biblia, los pobres en sus comunidades y en los círculos bíblicos comenzaron a leer la Biblia a partir del único criterio de que disponían, a saber, su vida de fe vivida en comunidad, y su vida sufrida de pueblo oprimido. Leyendo así la Biblia, descubrieron lo obvio que no conocían: una historia de opresión igual a la que ellos mismos sufrían, una historia de lucha por los mismos valores que ellos persiguen hasta hoy: tierra, justicia, compartir, fraternidad, vida digna. El resultado de esta práctica liberadora fue explicitado en la Teología de la Liberación que intenta sistematizar la nueva vivencia que está ocurriendo en las comunidades.

 

Es el período en el que empieza a ser acentuada la dimensión política de la fe. En la Iglesia Católica, desde el Concilio Vaticano II y sobre todo desde la conferencia episcopal de Medellín (1968), ocurrió una evolución importante. Frente a la situación dramática de los indios, se creó el CIMI (Conselho Indigenista Missionário). Frente a la situación cada vez peor de los agricultores, se creó la CPT (Comissão Pastoral da Terra). Frente a la situación de los obreros, se creó la CPO (Comissão Pastoral dos Operários). Frente a la situación de los pescadores, se creó la CPP (Comissão Pastoral dos Pescadores). Son instrumentos nuevos de pastoral que ayudan a estas clases y grupos de personas a defender mejor su vida, su tierra, sus derechos, su identidad. Ellos tienen en común lo siguiente: aparecieron por causa de la fe renovada en Jesús y, como Jesús, defienden la vida, son ecuménicos, incomodan a la sociedad establecida, provocan polémica. Todo esto revela la evolución en la conciencia que las iglesias tienen de sí mismas y de su misión: luchar por la defensa de la vida amenazada del pueblo. En este mismo período de los años setenta surge el CEBI, el Centro Ecuménico de Estudios Bíblicos para la pastoral popular, que tiene como objetivo articular, explicitar, profundizar, divulgar y legitimar la lectura de la Biblia que el pueblo venía haciendo en sus comunidades.

 

Aquí deben ser recordados los mártires, los testigos de la fe, esa “nube de testigos a nuestro alrededor” (Hb 12,1), que dieron su vida por la libertad, la justicia y la fraternidad. Así como el autor de la Carta a los Hebreos hace memoria de los testigos de la fe (Hb 11,1-40), la Agenda Latinoamericana, cada nuevo año, hace memoria de los millares y millares de mártires latinoamericanos y caribeños, hombres y mujeres, laicos y religiosos, conocidos y anónimos, que imitaron a Jesús quien dice: “Yo vine para que todos tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).

 

3. La dinámica interna del proceso de interpretación

 

En la lectura que las comunidades hacen de la Biblia, a pesar de las diferencias propias de cada país o región, existe un método cuyas características básicas son comunes a todos. Un método es mucho más que simples técnicas o dinámicas. Es una actitud que se toma frente a la Biblia y frente a la propia vida. El método de los pobres se caracteriza por estos tres criterios:

 

1) Los pobres llevan consigo a la Biblia los problemas de su vida. Leen la Biblia a partir de su lucha y su Realidad.

2) La lectura es hecha en Comunidad. Es, antes que todo, una lectura comunitaria, una práctica orante, un acto de fe.

3) Ellos hacen una lectura obediente: respetan el Texto y se ponen a la escucha de lo que Dios tiene que decirles, dispuestos a cambiar si Él lo exige.

 

Estos tres criterios (Texto, Comunidad, Realidad) se articulan entre sí para un mismo objetivo: escuchar a Dios hoy. Ellos actualizan a su modo el mismo método que aparece en el episodio de Emaús (Lc 24,13-35). Son como tres aspectos o etapas de una misma actitud Interpretativa frente a la Biblia. Entre los tres existe una dinámica interna que marca el proceso de interpretación popular: conocer la Biblia lleva a convivir en comunidad; convivir en comunidad lleva a servir al pueblo; servir al pueblo, a su vez, lleva a desear un conocimiento más profundo del contexto del origen de la Biblia, y así sucesivamente. Es una dinámica que no termina nunca. Estos tres aspectos: uno nace del otro, supone lo otro y lleva al otro.

 

La figura explica lo que queremos comunicar:

 

Realidad   Comunidad   Biblia

 

No importa tanto por cuál de los tres aspectos se inicia el proceso de interpretación. Esto depende de la situación, de la historia, de la cultura y de los intereses de la comunidad o del grupo. Lo que importa es percibir que un aspecto queda incompleto sin los otros dos.

 

Generalmente, en todas las comunidades hay personas que se identifican con uno de estos tres aspectos: 1) personas que quieren conocer la Biblia y se interesan por el estudio; 2) personas que insisten más en la Comunidad y en sus funciones internas; 3) personas más preocupadas en transformar la Realidad, sirviendo al pueblo en la política y los movimientos populares.

 

Todo esto produce tensiones entre varios grupos e intereses. Estas tensiones son saludables y fecundas. Por ejemplo, en algunos lugares, la práctica política más intensa de los últimos años está pidiendo, ahora, un conocimiento más profundo del texto bíblico y del contexto social donde este texto fue producido, y una vivencia comunitaria más intensa de la espiritualidad de la liberación. En otros lugares, la vivencia comunitaria llegó a su límite y está pidiendo una acción más comprometida con los movimientos populares. En otras palabras, las tensiones ayudan a crear un equilibrio que favorece la interpretación de la Biblia, e impiden que ella se torne unilateral.

A veces, sin embargo, estas tensiones son negativas y pueden llevar a cada uno de los tres aspectos a cerrarse sobre sí mismos y a excluir a los otros dos. El itinerario de la interpretación popular, muchas veces, es intenso y conflictivo, con riesgo de encerrarse o de retroceder.

 

Cuando la comunidad alcanza el objetivo de uno de estos tres aspectos (conocer, convivir o transformar), algunos miembros, por fidelidad a la Palabra, quieren avanzar y dar un paso adelante, y otros, en nombre de esta misma fidelidad, rehúsan la apertura. Es el momento de la crisis y también de la gracia. No siempre vence el grupo que quiere avanzar.

 

1) Todos los movimientos pastorales usan la Biblia y en ella se apoyan. En nombre de la Biblia, los fundamentalistas rechazan la interpretación y la apertura a la realidad. En algunos lugares, los grupos bíblicos que se cerraron en torno a sí mismos y a la lectura de la Biblia, se convirtieron en los grupos más conservadores de la parroquia. El propio exegeta puede correr el riesgo de cerrarse en el estudio liberal e incluso progresista del texto bíblico, hasta ponerse al servicio de las fuerzas conservadoras de la opresión.

 

2) Muchos movimientos se cierran en lo comunitario, en lo místico, en lo carismático, y rehúsan la apertura a lo social y a lo político. Ellos se abren al servicio a los pobres (¡y mucho!), pero no en una línea de transformación y de liberación. Dejan tranquila la conciencia de los opresores y no incomodan el sistema en que vivimos.

 

3) Existe también el cerrarse desde el lado opuesto, aunque con menor frecuencia. A veces sucede lo siguiente. Una comunidad al alcanzar un alto grado de concientización y compromiso político comienza a dar menos importancia a la vivencia comunitaria, a las devociones personales, a las romerías y procesiones. Todo eso, para ellos, puede estar manipulado con relativa facilidad por la ideología dominante, y concluyen, de manera apresurada, que tales prácticas no contribuyen suficientemente a la transformación. Por eso, corren el peligro de cerrarse en lo social, en lo político, en el servicio al pueblo, olvidándose de la dimensión espiritual y mística de la convivencia comunitaria.

 

Aunque comprensibles, posiciones así de cerradas son trágicas, porque ninguno de los tres alcanza el sentido por sí mismo. Para superar este peligro, es importante mantener un ambiente de diálogo. Pues donde la palabra humana circula con libertad y sin censura, allí la Palabra de Dios engendra libertad.

 

4. Novedad y alcance de la interpretación popular

 

Dentro de la interpretación que los pobres hacen de la Biblia existe una novedad de gran alcance para la vida de las iglesias. Novedad antigua que viene de lejos y retoma algunos valores básicos de la Tradición común. Siguen siete puntos que, de una u otra forma, señalan el itinerario:

 

1) El objetivo de la interpretación no es buscar informaciones sobre el pasado, es aclarar el presente con la luz de la presencia de Dios en medio de nosotros, Dios liberador; es interpretar la vida con la ayuda de la Biblia. Redescubrir en la práctica la nueva visión de la Revelación, de la que hablamos arriba.

 

2) El sujeto de la interpretación ya no es el exegeta. Interpretar es una actividad comunitaria en la que todos participan, cada uno a su modo y conforme a su capacidad, inclusive el exegeta que en ella ejerce un papel especial. Por eso, es importante tener a la vista tanto la fe de la comunidad, como hacer parte efectiva de una comunidad viva y buscar el sentido común aceptado por esta comunidad. Esta pertenencia efectiva ejerce una influencia crítica sobre la función de la exégesis científica que, así se pone mejor al servicio de la comunidad. Lo mismo vale para la teología. Por causa de los cambios ocurridos en el mundo la teología de la liberación entró en crisis y está en una fase de revisión. Por otro lado, es bueno constatar que la lectura popular no está en crisis, sino que sigue creciendo en todos lados. Pues, como dijimos, el sujeto no es el exegeta, sino el pueblo de las comunidades eclesiales de base.

 

3) El lugar social desde donde se hace la interpretación es a partir de los pobres, los excluidos y los marginados. Esto modifica la mirada. Muchas veces, por falta de una conciencia social más crítica, el intérprete es víctima de los prejuicios ideológicos y, sin darse cuenta, usa la Biblia para legitimar el sistema de opresión que deshumaniza.

 

4) La lectura que relaciona la Biblia con la vida es ecuménica y liberadora. Lectura ecuménica no quiere decir que católicos y protestantes discuten sus divergencias para llegar a una conclusión común. Esto puede ser una consecuencia. Lo más ecuménico que tenemos es la vida que Dios nos dio. En América Latina y el Caribe, la vida de gran parte de la población corre peligro, ya que ésta ha disminuido. Lectura ecuménica es interpretar la Biblia en defensa de la vida y no en defensa de nuestras instituciones y confesiones. En la actual situación en que viven los pueblos latinoamericanos y caribeños, una lectura en defensa de la vida, necesariamente debe ser liberadora. Por eso mismo, ella es conflictiva. Se hizo señal de contradicción. Por ser ecuménica es liberadora, extrapoló las fronteras de las instituciones y ahora es leída desde los diferentes grupos de marginados: negros, indios, mujeres, homosexuales. El criterio básico no es la Iglesia, sí la vida, leída a través de los ojos de raza, de género, de cultura, de clase. O sea, el criterio es explicitar el misterio de la Iglesia tal como fue definido por Pablo:

 

 Todos los bautizados en Cristo, son revestidos de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos ustedes son uno en Cristo Jesús (Gál 3,27-28).

 

5) Aquí aparece la característica propia de la exégesis popular. El problema mayor entre nosotros no es, como en Europa, la fe que corre peligro por causa de la secularización. Es la vida que corre serio peligro de ser eliminada y deshumanizada por un sistema económico injusto y excluyente. Y lo que es peor, la propia Biblia corre peligro de ser utilizada para legitimar esta situación en nombre de Dios. Como en los tiempos de los reyes de Judá y de Israel, se usa la Tradición del pueblo de Dios para legitimar a los ídolos. La Biblia fue usada para legitimar la conquista de las Américas, la política del apartheid, las dictaduras militares y la represión. Uno de los mayores represores y torturadores decía: “Mi libro de cabecera es el evangelio de San Mateo”. Y Pinochet siempre se comparó con Moisés, liberador de su pueblo. La interpretación popular descubre, revela y denuncia esta manipulación.

 

6) El método y la dinámica usados por los pobres en sus reuniones son muy simples. Ellos no acostumbran recurrir a un lenguaje intelectual, discursivo, lleno de argumentos racionales. Al igual que la Biblia, prefieren su propia manera que es contar hechos y utilizar comparaciones. El lenguaje popular funciona por asociación de ideas. Su primera preocupación no es saber, sino hacer descubrir. Mucho ayudó en todo esto el método de la pedagogía del oprimido de Paulo Freire.

 

7) Aparecen con mayor claridad la función y los límites de la Biblia. Los límites son éstos: la Biblia no es un fin en sí misma, está al servicio de la interpretación de la vida. Ella solita no funciona y no logra abrir los ojos, porque lo que abre los ojos es el compartir el pan, el gesto comunitario. La Biblia debe ser interpretada dentro de un proceso más amplio, que tiene en cuenta la comunidad y la realidad. La Biblia es como el corazón: cuando es sacado fuera del cuerpo de la comunidad y de la vida del pueblo, ¡muere y hace morir!

 

5. Aparecen nuevos caminos, surgen nuevos problemas

 

5.1. La lectura feminista o lectura de género

 

Esta lectura cuestiona y relativiza la secular lectura masculinizada hecha por las iglesias para mantener el sistema patriarcal. Ella no puede ser descartada como un fenómeno pasajero ni como una de las tantas curiosidades exegéticas sin mayores consecuencias. Ella es una de las características más importantes que viene surgiendo desde dentro de la lectura popular de la Biblia. Su alcance es mucho mayor de lo que podría parecer a primera vista. En Brasil ella adquiere una relevancia mayor por causa de la aplastante mayoría de mujeres que participan activamente en los grupos bíblicos y sustentan la lucha del pueblo en muchos lugares. En el CEBI es grande el número de asesoras que se formaron en los últimos años y que están profundizando la lectura de género no como un nuevo sector, sino como una característica que debe marcar toda la lectura popular que hacemos.

 

5.2. ¿Cómo enfrentar la realidad del fundamentalismo?

 

Lo encontramos en las actividades de masas promovidas por las redes de televisión, por los sacerdotes cantores que aparecen. En los encuentros bíblicos organizados por el CEBI, abiertos a diversos sectores de la vida de las iglesias, aparece cada vez más el siguiente fenómeno. El estudio y la interpretación de la Biblia son hechos en una línea claramente liberadora. Sin embargo, en las celebraciones, las conversaciones de los grupos, las preguntas, aparece una actitud interpretativa diferente en la que se mezcla fundamentalismo con teología de la liberación. ¡Sobre todo en los jóvenes! ¿Cómo explicar este fenómeno? ¿De dónde viene? ¿Del contacto con la línea conservadora, con la línea carismática, con los pentecostales? ¿Será que también viene de las deficiencias de la actitud liberadora frente a la Biblia? ¿No será que viene de algo aún más profundo que está cambiando en el subconsciente de la humanidad? Pues la realidad del fundamentalismo existe tanto en las iglesias cristianas como en otras religiones: judaísmo, islamismo, budismo… Existe incluso un fundamentalismo secularizado.

 

El fundamentalismo es un peligro. Él separa el texto del resto de la vida y de la historia del pueblo y lo absolutiza como la única manifestación de la Palabra de Dios. La vida, la historia del pueblo, la comunidad ya no tendría nada que decir sobre Dios y su Voluntad. El fundamentalismo anula la acción de la Palabra de Dios en la vida. Es la ausencia total de conciencia crítica. El distorsiona el sentido de la Biblia y alimenta el moralismo, el individualismo y el espiritualismo en la interpretación. Es una visión alienada que agrada a los opresores del pueblo, pues ella impide que los oprimidos tomen conciencia de la iniquidad del sistema montado y sostenido por los poderosos [1].

 

En la Iglesia Católica, por primera vez, el documento La Interpretación de la Biblia en la Iglesia critica con fuerza el fundamentalismo como una cosa nefasta que no respeta suficientemente el sentido de la Biblia.

 

5.3. La búsqueda de la espiritualidad y nuestro método de interpretación

 

Por todas partes se oye y se siente el deseo de mayor profundidad, de mística, de espiritualidad. La Biblia, de hecho, puede ser una respuesta a este deseo. Porque la Palabra de Dios posee dos dimensiones fundamentales. De un lado, ella trae Luz. En este sentido, ella puede contribuir a aclarar las ideas, desenmascarar las falsas ideologías y comunicar una conciencia más crítica. De otro lado, ella trae una Fuerza. En este sentido, ella puede animar a las personas, comunicar coraje, traer alegría, ya que ella es fuerza creadora que produce lo nuevo, engendra pueblo, crea hechos, hace amar. Infelizmente, con mucha frecuencia, en la práctica pastoral estos dos aspectos de la Palabra  se hallan separados. De un lado, los movimientos carismáticos, de otro lado, los de liberación. Los carismáticos hacen mucha oración, pero a menudo carecen de visión crítica y tienden a una interpretación fundamentalista, moralizante e individualista de la Biblia. Por eso, su oración, muchas veces, carece de fundamento real en el texto y la realidad. Los movimientos de liberación, por su parte, tienen mucha conciencia crítica, pero no es raro que carezcan de perseverancia y de fe, cuando se trata de enfrentar situaciones humanas y relaciones entre personas que, dentro del análisis científico de la realidad, en nada contribuyen a la transformación de la sociedad. En ocasiones, ellos tienen una cierta dificultad para ver la utilidad de largas horas gastadas en la oración sin resultados inmediatos. Ya existen varias iniciativas importantes que buscan enfrentar y superar este problema más allá de las divergencias: el proyecto Tu Palabra es Vida (Proyecto de formación bíblica para religiosos y religiosas promovido por la Conferencia de Religiosos de Brasil); el equipo de espiritualidad del CEBI, la iniciativa de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil de valorar los cuatro evangelios y los Hechos de los Apóstoles en preparación del Jubileo del Nuevo Milenio, etc.

 

5.4. La cultura de nuestros pueblos

 

En el mito de Tucumán, que explica a los indios de la región amazónica el origen del mal en el mundo, la culpable de los males no es la mujer, sino el hombre. En un encuentro bíblico, alguien preguntó: “¿Por qué no usamos nuestros mitos en vez de los mitos del pueblo hebreo?”. No hubo respuesta. La misma pregunta fue hecha en un curso bíblico en Bolivia en mayo de 1991. Los participantes, casi todos aymaras, preguntaban: “¿Por qué usar sólo la Biblia? ¡Nuestras historias son más bonitas, menos machistas y más conocidas!”. Las religiones de Asia, más antiguas que la nuestra, plantearon estas mismas preguntas hace varios años. ¿Cuál es el valor de nuestra historia y de nuestra cultura? ¿Será que ellas no podrían valer como nuestro Antiguo Testamento, donde están escondidas las promesas que Dios hizo a nuestros antepasados y donde existe nuestra ley como “nuestro pedagogo hasta Jesucristo” (Gál 3,24)? El evangelio no vino a eliminar ni sustituir el Antiguo Testamento, sí a completarlo y explicitar todo su significado (Mt 5,17). El Antiguo Testamento del pueblo de Israel es el canon o norma inspirada que nos ayuda a percibir y a revelar esta dimensión más profunda de nuestra cultura y nuestra historia, de nuestro Antiguo Testamento. En este sentido son muy importantes las distintas iniciativas de lectura indígena, negra y de género.

 

5.5. Necesidad de un estudio más profundo de la Biblia en América Latina y el Caribe

 

El camino de las Comunidades avanza y se profundiza. Poco a poco, del corazón de esta práctica popular está surgiendo una nueva actitud interpretativa que no es nueva, sino muy antigua. Ella necesita ser legitimada tanto a partir de la Tradición de las iglesias como de la investigación exegética. La lectura que se hace a partir de los pobres y de la causa de los pobres tiene sus exigencias propias. En la medida en que se avanza, crece el deseo de mayor profundización científica. Hay muchos asesores y asesoras populares a quienes les gustaría conocer las lenguas bíblicas; conocer mejor el contexto económico, político, social e ideológico en que nació la Biblia; llevar hacia dentro de la Biblia las preguntas que hoy angustian al pueblo en la vivencia de su fe. Escasean los asesores y asesoras académicos capaces de responder a esta demanda creciente de formación bíblica de los asesores populares, y de qué hacer frente al nuevo problema que está surgiendo por causa del inmenso crecimiento del fundamentalismo (mucho más peligroso que cualquier otro –ismo).

 

La práctica de la lectura bíblica hecha en las Comunidades Eclesiales de Base en América Latina y el Caribe, ya adquirió una cierta repercusión en las iglesias, pues está produciendo discusiones, reacciones y adhesiones en muchos lugares. Esto se vio claramente en los encuentros Intereclesiales realizados desde los años setenta, en el Encuentro Mundial de la Iglesia Luterana efectuado en Curitiba en enero de 1990, en el Encuentro Mundial de la FEBIC en Bogotá en julio de 1990. Existen muchas otras señales del interés en otros continentes por la lectura que se hace de la Biblia aquí. Por todo eso, es importante comenzar a pensar con seriedad en la creación de centros de investigación y de formación bíblica orientados a partir de los problemas reales que sentimos en las comunidades.

 

El CEBI es un intento que busca responder a este “Signo de los Tiempos”. Fundado en 1978, creció y se expandió con  rapidez. Ahora existe organizado en prácticamente todos los estados de Brasil prestando servicios a un número cada vez mayor de iglesias. Además, recibe solicitudes de varios países de América Latina y el Caribe, África y Europa para un intercambio de este tipo de lectura bíblica.

 

6. Historias paralelas que se iluminan mutuamente para alegría de muchos

 

6.1. Revelación de un nuevo rostro de Dios

 

En un grupo de amigos alguien mostró una fotografía donde se veía un hombre de rostro severo, con el dedo levantado, casi agrediendo al público. Todos quedaron con la idea que se trataba de una persona inflexible, antipática, que no permitía intimidad. En ese momento llegó un joven, vio la fotografía y exclamó: “¡Es mi papá!”. Los otros miraron hacia él y, apuntando a la fotografía, comentaron: “Papá severo, ¿eh?”. Él respondió:

 

 No, no, no, es muy cariñoso. Mi papá es abogado. Esa fotografía fue sacada en el tribunal, cuando él denunciaba el crimen de un hacendado que quería desalojar una familia pobre que estaba viviendo en un terreno baldío del municipio hacía varios años. Mi papá ganó la causa. ¡Los pobres no fueron desalojados!

 

Todos miraron de nuevo y dijeron: “¡Qué fotografía simpática!”. Como por un milagro, él se iluminó y tomó otro aspecto. Aquel rostro tan severo adquirió los rasgos de una gran ternura. Las palabras del hijo cambiaron todo sin cambiar nada. Las palabras y los gestos de Jesús, nacidos de su experiencia de hijo, sin cambiar una letra, ni siquiera una coma, cambiaron el sentido del Primer Testamento (Mt 5,17-18). El Dios que parecía tan distante y severo, al punto de que el pueblo no tenía coraje de pronunciar su Nombre, adquirió los rasgos de un Padre bondadoso de gran ternura. Lo mismo sucede hoy en las Comunidades Eclesiales de Base. La experiencia humanizadora de convivencia comunitaria y de lucha en pro de justicia y fraternidad origina una nueva experiencia de Dios y de vida que se transmite por medio de la participación de las personas en los Círculos Bíblicos y encuentros comunitarios, comunicándoles un criterio nuevo de interpretación. Aquí está la fuente escondida y generadora del proceso de la lectura popular de la Biblia en América Latina y el Caribe.

 

6.2. Más allá de la letra, el espíritu comunica vida

 

El apóstol Pablo decía: “La letra mata, mas el Espíritu da vida” (2Cor 3,6). Para Pablo, la letra era la historia del pueblo descrita en el Antiguo Testamento. El Espíritu era el rumbo que existe dentro de la historia. En tiempos de Pablo, algunos judíos se cerraban dentro de su propia historia (letra) y no aceptaban que ella estuviese orientada a terminar en la Buena Nueva de Dios que Jesús nos reveló (2Cor 3,13). Por eso Pablo afirma que la letra ya no les comunica vida. Hoy, igualmente, la letra mata cuando las personas se cierran en su propio pensamiento y no quieren percibir que dentro de nuestra historia existe el hilo de oro de la acción del Espíritu de Dios que nos  dirige a la vida plena. La letra mata cuando reducimos la imagen de Dios al tamaño de nuestras ideas y de nuestras iglesias. Al contrario. La letra desata y revela el Espíritu que comunica vida cuando las personas se abren más allá de sí mismas, de su propio mundo e Iglesia, y tratan de descubrir el rumbo hacia el cual conduce su historia, su cultura, su Iglesia. Ahí, su horizonte se abre hacia la experiencia siempre renovada de Dios en la vida. Ahí, la letra de la Biblia se hace para ellas gramática que las ayuda a leer lo que el Espíritu nos habla a través de nuestra vida y de la historia de nuestros pueblos. Ella ayuda a revitalizar las confesiones religiosas en búsqueda del Reino de Dios.

 

6.3. Superando los prejuicios, la imagen de Dios se purifica

 

La experiencia de Dios, la imagen de Dios, se transmite no tanto por lo que informamos sobre Dios mediante las doctrinas que enseñamos, sino mucho más por lo que transmitimos a través de las actitudes que tomamos. Así, sin ni siquiera hablar de Dios, somos un reflejo suyo. Algo se comunica. La imagen de Dios-juez-que-condena produce gente miedosa. La imagen de Dios-todopoderoso-sólo-nuestro puede producir gente intolerante. La imagen de Dios-ternura-madre-y-padre suscita personas acogedoras y solidarias. La experiencia de Dios se refleja en las relaciones humanas. La Biblia puede ayudarnos a purificar nuestra imagen de Dios y a humanizar nuestra vida. A lo largo de sus páginas corre la expresión de una doble experiencia. De un lado, una experiencia siempre renovada de vida, que lleva a las personas a descubrir y criticar las imágenes erradas de Dios. De otro lado, una experiencia siempre renovada de Dios, que lleva a las personas a descubrir y criticar actitudes y leyes religiosas represivas contra la vida. Hasta llegar a Jesús que es, para nosotros cristianos y cristianas, revelación plena de Dios y del sentido de la vida. Todo esto está empezando a nacer como una semilla de mostaza.

 

6.4. ¡Humanizando las relaciones, la vida se diviniza!

 

La imagen verdadera de Dios es ser humano, porque Él nos hizo a su imagen y semejanza, Él nos hizo hombre y mujer (Gn 1,27). Por eso, la experiencia de Dios verdadero solamente es verdadera cuando ella crea una relación que humaniza las personas y las hace acogedoras y solidarias, comprensivas y amigas. Pues, si Dios nos hace humanos, lo que más honra a Dios y más refleja su imagen es la humanización progresiva de la vida. Para nosotros, cristianos y cristianas, Jesús es el modelo. El papa León Magno dice al respecto de Él: “Jesús fue tan humano, mas tan humano, como sólo Dios puede ser humano”. La experiencia siempre renovada de Dios debe producir nuevas relaciones entre nosotros. La última frase del Antiguo Testamento que hace la transición al Nuevo Testamento, expresa la esperanza mesiánica de todo ser humano: reconducir el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres, para que la tierra no sea destruida (Ml 3,24). Es lo que la humanidad puede y debe esperar de la acción de nosotros los cristianos que seguimos la enseñanza de Jesús. Las Comunidades buscan ser una respuesta a este deseo más profundo del corazón humano. Buscar ser, como Jesús, una Buena Nueva de Dios para todos, sobre todo para los pobres.

 

Notas

 

[1] Colección: Tua Palavra é Vida I: A Lectura Orante da Bíblia. Publicações CRB, 1990, pág. 22.

 

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Publicado En Revista Pasos Nro.: 130-Segunda Época 2007. Marzo - Abril

http://dei-cr.org/

Créditos imágen: http://carmelites.org/chapter/images/mesters.jpg

 


 

Un vistazo al mundo católico

5. ¿QUÉ ESTA PASANDO EN LA IGLESIA?

 

Benjamín Forcano

                                                                                             

Creo que es exacto hacernos esta pregunta. Llevamos una legislatura en que el desconcierto de la gente ha ido creciendo. Y ha culminado ante la aparición y declaraciones insistentes de la Jerarquía eclesiástica en contra del Gobierno socialista.

 

Eco de este desconcierto son los tres documentos que acaba de emitir el Foro Curas de Madrid: 1. Laicidad y laicismo. 2. ¿Están algunos de nuestros obispos traicionando la neutralidad política? 3. La formación del clero de Madrid en manos del Partido Popular, en los que se pide a la Iglesia una nueva relación y manera de actuar en la sociedad de hoy, un abandono del poder del pasado desde el que todavía pretenden seguir mandando y una denuncia por estar confiando la formación de los sacerdotes de Madrid, en temas de enorme actualidad, a personas conocidas  del Partido Popular.

 

El caso es que, en España, no hay ningún obispo profeta que disienta y se atreva a hacerlo públicamente. Son, sin embargo, millones los católicos que disienten y se distancian de la cúpula dirigente. Tienen muy  claro que sus Pastores no proceden así  por más fidelidad al Evangelio y por  más  amor  los pobres.

 

No deja de resultar significativo que, en una situación democrática donde existen condiciones de libertad  como no las hubo antes, han venido algunos obispos  denunciando  que la “Iglesia” con este Gobierno  se siente acosada y perseguida: “Se da una crítica y manipulación de los hechos de la Iglesia, un cerco  inflexible y permanente por medio de los medios de comunicación. Somos una Iglesia, crecientemente marginada.  Lo que estamos viviendo, quizás sin darnos cuenta de ello, es un rechazo  de la religión en cuanto tal, y más en concreto de la Iglesia católica y del mismo cristianismo” (Mons. Fernando Sebastián,  Situación actual de la Iglesia: algunas orientaciones prácticas, Madrid, ITVR, 29 –III- 2007).

 

 No nos quieren, repetía hace poco uno de los obispos. Pues claro, pero, ¿por qué no los quieren? ¿La Iglesia son los 80 obispos de nuestro país? Y se les  seguirá no queriendo mientras sigan encarnando ese modelo de Iglesia clerical, menospreciativo del pueblo, ajeno a la igualdad, la cercanía y  la humildad para contar y aprender del pueblo. La Iglesia -clerical- ha sido mucho maestra y muy poco discípula.

 

Seguramente es verdad lo que un buen sociólogo me decía: no son creíbles porque viven en otro mundo, añoran hábitos hegemónicos de poder y dominio de otra época, no están dispuestos a despojarse -dejarse morir- para iniciar una adaptación que les haga  valorar la nueva situación.

 

Ha habido en los últimos siglos una positiva evolución de la conciencia social y eclesial que explica la nueva situación. El concilio Vaticano II lo entendió perfectamente y, por primera vez, hubo una reconciliación oficial con el mundo moderno, con  la democracia, la igualdad, el pluralismo y la libertad. Pero eso no es lo que se daba antes. Antes era la alianza de la Iglesia con los poderes estatales, la primacía de la religión católica, el protagonismo del clero, la supeditación de los saberes humanos al saber teológico, la devaluación de lo terreno  y temporal, la desigualdad, la desconfianza frente al mundo y otras religiones, el honor de la Iglesia como tarea prioritaria y no la liberación de los pobres, la obediencia como norma suprema.

 

Y, cuando el cambio de todo esto ocurre, se dirige la vista a otra parte y  se inventa  un falso enemigo a quien culpar de todo. Lo que es una situación objetiva irreversible, - hemos pasado de una época teocrática e imperialista a otra humanocéntrica y democrática-  se la interpreta como un cúmulo de males, provocados por un partido y un gobierno.

 

Muchos hechos del presente tienen causa en el pasado. El  modelo de Iglesia Tridentino dista mucho del modelo del Vaticano II. Y el del pasado  debe ser entendido y explicado a través del modelo del Vaticano II,  no al revés, como no pocos pretenden.  El cardenal Ratzinger -hoy Papa- en su Informe sobre la Fe de 1985 afirmaba: “Resulta incontestable que  los últimos veinte años del posconcilio han sido decisivamente desfavorables para la Iglesia... Una reforma de la Iglesia  presupone un decidido abandono de aquellos caminos equivocados  que han conducido consecuencias indiscutiblemente negativas”.

 

El cardenal Ratzinger pudo, como timonel durante 23 años en el Pontificado de Juan Pablo II,  dedicarse a reconducir esos equivocados caminos.

 

Por tanto, los desasosiegos  y los anatemas de la Jerarquía se deben a que sufren una descolocación con el tiempo en que vivimos. Es significativo que  en  la Iglesia -jerarquía y pueblo- sea tan notable el  desentrenamiento para vivir en una situación democrática. Vivir en democracia es algo que le ocurre  por primera vez. Y los hábitos democráticos no se improvisan, hay que aprenderlos, cultivarlos, amarlos.

 

El Concilio vivió un conflicto entre una minoría conservadora y una gran mayoría renovadora. Lo que esa minoría perdió entonces lo fue ganando posteriormente, contando con la aportación  del entonces definidor de la fe, y hoy Papa,  que parecía proponer  hacer tabla rasa de todo y comenzar de nuevo.