COYUNTURA TEOLÓGICA
Abril de 2008

DE LO OBVIO A LO NECESARIO EN LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Jorge Peñaloza
“Me he vuelto una especie de andarín de lo obvio”.
En este andar vengo aprendiendo también
cuan importante es tomar lo obvio como objeto de reflexión crítica
y adentrándonos en ello, descubrir que en ocasiones,
no es tan obvio como parece”
Paulo Freire.
Para quienes nos hemos tomado en serio la propuesta hecha por el Comandante Hugo Chávez Frías de las tres “R”, Revisión, Rectificación y Reimpulso de la Revolución Bolivariana, creemos que esta reflexión hecha por Paulo Freire nos puede servir mucho en el momento presente que estamos viviendo. Veamos por qué: En el proceso de nuestra Revolución Bolivariana han ido ocurriendo hechos hermosos y fundamentales que se convirtieron en su momento en punta de lanza de la Revolución y que por razones de inmediatez y urgencia coyuntural los fuimos dejando de lado por diferentes motivos y no hemos sido capaces de profundizarlos con la importancia que tienen para el propio proceso. Es bueno señalar como una autocrítica que nos debemos hacer que hasta el propio Comandante ha contribuido en algunas oportunidades a ello.
Sabemos que por la urgencia de tener que enfrentar innumerables ataques nuestro proceso revolucionario se ha visto en la necesidad de tener que estar muchas veces a la defensiva ante la arremetida que nos viene de todos lados, sobre todo de parte de quienes se oponen al mismo. Esta dinámica nos ha llevado a estar continuamente respondiendo con nuevas propuestas, sin seguir tomando necesariamente en cuenta y afianzando aquellas que ya se han comenzado a realizar, sean porque hayan tenido o no éxito visible. A esos logros y al seguimiento es a lo que en este artículo nos queremos referir, como siempre buscando ser provocadores de una reflexión sin pretender dar la última palabra, simplemente poniendo sobre la mesa elementos que nos perece necesario revisar.
UNA REVOLUCIÓN DE MISIONES
Una de las grandes críticas que nos podemos hacer hoy es que nuestra Revolución adolece de espacios reflexivos y formativos que estén vinculados a las comunidades y organizaciones populares que nos permitan interiorizar, valorizar y sistematizar en forma colectiva el proceso que estamos viviendo. Nos hallamos en una desarticulación, al menos así lo sentimos, donde las experiencias enriquecedoras de cada proceso en particular no son compartidas en toda la dimensión que deberían tener. A pesar que por algunos Medios de Comunicación de parte del Estado se han elaborado algunos programas al respecto no ha habido un cuerpo organizado, un equipo, que sistematice de forma coordinada todas las experiencias. Sabemos de hermosos logros que a partir de la Revolución se han propiciado a lo largo y ancho del país y que no han podido ser compartidos por falta de una verdadera política de comunicación que busque analizar sistemáticamente el por qué determinados proyectos han tenido esos resultados y por qué otros no.
En el caso de las Misiones ha ocurrido algo similar. Veamos dos por ejemplo: La Misión Róbinson y la Misión Ribas ¿Nos hemos sentado verdaderamente a pensar cual ha sido el impacto de estas Misiones y sus repercusiones en el proceso que estamos viviendo? ¿Hemos realizado un proceso de investigación participativa junto a las comunidades y personas que se han visto beneficiadas con ellas? ¿Hemos analizado qué significó para muchos/as de ellos/as dejar de ser no solo analfabetos en cuanto a la lectura y escritura, sino también “analfabetos políticos”[1] con respecto a lo que estaba ocurriendo en el país? ¿Se pudo hacer un seguimiento a los/as facilitadores/as sobre el proceso vivenciado junto a las comunidades con las cuales se trabajaba, pasando de lo anecdótico a la sistematización de esa rica experiencia? Otra pregunta para nosotros/as, ¿Por qué lo que parecía obvio como lo era aprovechar ese momento de transformación que se estaba dando en nuestro pueblo no lo supimos cultivar y hacer producir más frutos? Recordemos que históricamente este fue un tiempo muy importante en la reflexión de nuestras comunidades, ya que esta Misiones lograron llegar a muchos espacios antes excluidos por políticas del Estado, quienes se sintieron interpretados en sus necesidades y expectativas y además se dio en medio de situaciones conflictivas como fueron por ejemplo el paro petrolero, el golpe de estado, las guarimbas, ante las cuales el pueblo respondió enfrentándolas de forma coherente. ¿Nos hemos preguntado que era lo que en ese momento sustentaba ese tipo de respuesta por parte de la población? Si reconocemos que la misma realidad en que vivimos es siempre cambiante, pero no hemos dado nuevas herramientas de interpretación a nuestra gente sobre esa misma realidad como las que se comenzaron a dar con estas Misiones, estamos expuestos a que todo ese proceso realizado se revierta e involucione, perdiéndose así todos estos logros obtenidos. Por lo tanto reconocemos que estos procesos de reflexión necesitan actualmente un serio seguimiento. Lamentablemente y sin querer hacer desmérito a las estadísticas, muchas veces nos encontramos con que se dio más importancia a los resultados cuantitativos (cantidad de personas alfabetizadas o las que terminaban bachillerato) que al propio proceso que estaba ocurriendo en esas mismas comunidades y por lo tanto los facilitadores y coordinadores, simplemente se restringieron a ese aspecto, sin tomar en cuenta lo otro.
Lo mismo podríamos decir de cada una del resto de las Misiones educativas y sociales que se han generado a partir del proceso revolucionario y su importancia en el proceso, llegándonos a encontrar por ejemplo en algunas de las carreras que se siguen repitiendo, por falta de una preparación y coordinación en la formación de los facilitadores, esquemas cuarto-republicanos, que en nada se diferencian a lo que había antes. Tan es así que lugares que podrían convertirse en espacios de reflexión e ideologización del proceso revolucionario, se han convertido en todo lo contrario. Y como cada quien anda en lo suyo, se está perdiendo esta hermosa oportunidad, repitiéndose aquí lo del “analfabetismo funcional político”[2], por parte de muchos participantes de las mismas. Lo mismo podemos expresar de otras Misiones como “Vuelvan Cara”, Negra Hipólita, Barrio Adentro y otras más. En esto consideramos que hay una debilidad que aún podemos enfrentar si queremos rectificar y reimpulsar nuestro proceso revolucionario.
¿QUÉ HA OCURRIDO CON LAS COOPERATIVAS, LOS CONSEJOS COMUNALES Y OTRAS ORGANIZACIONES POPULARES?
Aunque tienen sus variantes y particularidades, hay un elemento común que une a la mayoría de este tipo de organizaciones: el manejo de recursos económicos. A pesar de que este no fue el motivo principal propuesto por la Revolución para su creación o fortalecimiento, sin embargo por la dinámica seguida y por la gran cantidad de recursos económicos con los que se cuenta en este momento, producto de la renta petrolera, éste pasó a ser el aspecto principal a ser tomado en cuenta, dejando de lado el aspecto formativo y creador de los cuadros y estructuras organizacionales de las bases. Por estas circunstancias no nos extrañe que si hoy convocamos a reuniones o asambleas que tengan carácter formativo, sea poca la motivación a la asistencia a las mismas y que en este momento haya una gran crisis, tanto en los liderazgos que les corresponde a cada una de estas estructuras organizacionales, como a las mismas organizaciones, sobre todo en la falta de claridad con respecto a los fines que se pretenden.
Si afirmamos las dificultades presentadas a nivel de las Misiones, aquí la cosa se nos complica, porque lo obvio sería que este tipo de organizaciones populares se fueran estructurando cada día con una mayor fortaleza organizacional en todos los aspectos que tiene que ver con la solidaridad, la unión, el trabajo para la búsqueda del bien común, la participación democrática, la construcción del socialismo. Pero lamentablemente ocurre que no todos los que están motivando y haciendo seguimiento a estas organizaciones están claros en lo que se pretende o más bien buscan otros intereses. Incluso en algunos casos, quienes están al frente de esos programas sociales ponen un montón de trabas burocráticas que impiden el buen desenvolvimiento de las mismas organizaciones populares. Como esto es una cadena esta misma falta de claridad se trasmite muchas veces a nivel de las bases que se inclinan por lo que les es exigido presentar, dejando de lado lo otro.
Nos encontramos así que aunque es obvio el fin que busca nuestro proceso revolucionario venezolano, esto no ha resultado tan obvio para todas y todos los implicados en el mismo. Por tanto se hace necesaria una redefinición de nuestros planteamientos y el horizonte al que pretendemos llegar.
Lo mismo ocurre con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Resultaba obvio que 7 millones deberían haber votado por el SI a la Reforma en Diciembre pasado, pero no votaron, ¿Por qué? No será más bien que se hace necesario un replanteamiento de la forma como se está estructurando esta organización política antes de continuar adelante y descubrir que elementos no contribuyen a que sea obvio por parte de la gente las propuestas realizadas. ¿A quien le conviene que no sea tan obvio esto?
Es obvio que desde el punto de vista intelectual muchos camaradas están claros con respecto a lo que se pretende, pero creemos que esto no basta, ya que se hace necesario plantearnos la urgencia de crear un nuevo modo de vida que surja a partir de esta revolución. Se hace necesario instaurar desde la práctica cotidiana de la vida de nuestros pueblos, la generación de nuevos hombres y nuevas mujeres capaces de ser solidarios con el resto de aquellos que aún se encuentran en situaciones de injusticia y que no se queden restringidos única y exclusivamente al aspecto intelectual, sobre todo a niveles dirigenciales y de liderazgos. Se hace necesario ejemplos de vida, personal y comunitaria que nos demuestren que esta utopía que soñamos si es posible vivirla y que sobre todo se puedan compartir estas experiencias con el ánimo de que se multiplique a lo largo y ancho del país.
Se hace necesario, tomando las palabras del propio Paulo Freire “provocar un reconocimiento del mundo no como un mundo “dado” sino como un mundo que está dinámicamente en “proceso de creación” afirmando que las mujeres y los hombres somos seres humanos porque nos hemos hecho históricamente seres de la praxis y así nos hemos vuelto capaces de transformando al mundo conferirle significado”[3]. Solo desde la práctica cotidiana de la vida de nuestra gente y desde las organizaciones populares fortalecidas tiene significado este proceso revolucionario. Se hace indispensable y urgente crear y fortalecer entre nosotros/as un nuevo tipo de relaciones sociales, políticas y económicas, más humanas, más cristianas, más cercanas, más solidarias. Desde ahí es donde podemos romper las cadenas de las injusticias, la corrupción, el burocratismo que aún continúan presentes y nos siguen haciendo tanto daño. He ahí lo obvio y necesario para el momento presente. El resto simplemente será un elucubrar si no tiene un real asidero y estaremos expuestos a desaparecer y a pasar a la historia como una Revolución que en el tiempo surgió y no fue capaz de responder a las mismas expectativas que ella generó. Es necesario rectificar.
[1] Según Tusta Aguilar y Carmen González Landa, del Dep. Educación en contextos de marginación y del Dep. de Didáctica de la lengua y la Literatura de la Universidad Complutense respectivamente, un “analfabeto político” sería aquel que acoge una visión de la realidad social absolutamente determinada, en las que las relaciones y las situaciones, son “hechos realizados” mas que procesos en desarrollo. Esta reflexión aparece en el libro Educación y Transformación Social: homenaje a Paulo Freire, de la serie Cuadernos de Educación Nº 150, Editorial Laboratorio Educativo, Caracas, Venezuela. Pág. 135.
[2] El analfabetismo funcional es aquel que se da cuando habiendo comenzado un proceso de alfabetización, de pronto se ve truncado por alguna razón, paralizando así la dinámica que se venía desarrollando e impidiendo lograr los objetivos propuestos. A esta definición hemos anexado lo de político siguiendo la misma línea de pensamiento.
[3] Obra citada, pág. 125.
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